Caminar cambió mi vida
Todos mis vicios los he dejado por la vía de la sustitución: encontrando uno menos peor… o mejor.
Caminar cambió mi vida.
Empecé con 5 minutos, sí o sí, todas las mañanas, para desentumirme. Después subí a 10. Con el tiempo tuve que cambiar mi hora de dormir para poder despertarme a caminar.
Fui reduciendo mis horas de fiesta y desvelo. Mis porciones, mis cantidades, mis tragos. 10 minutos se convirtieron en 15… luego media hora. Empecé a sentir cómo el cuerpo, la mente y el alma se sincronizaban.
Comencé a vivir la ciudad, entenderla un poco mejor. Después de ello, un buen café. Noté lo productivas que eran esas primeras horas.
Fui soltando la noche. Mudándome a la mañana. Cuando menos pensé, ya caminaba una hora diaria, madrugando.
Había dejado la bebida, había dejado el desvelo, a cambio de juntas conmigo mismo. Oxigenación del cuerpo, claridad de la mente, alimentación del alma.
Y con ello, mi vida cambió.
Caminen.
Es bueno para la salud…
es bueno pa’l alma.